viernes, 18 de enero de 2013

LOS 10 AÑOS DE JOAQUIN BALAGUER


En 1986, el ex Presidente Joaquín Balaguer regresó al poder en unos comicios sobre los que todavía se discute.
Luego de ocho años fuera del poder que ostentó durante tres períodos consecutivos y cuando nadie lo esperaba,  el doctor Joaquín Balaguer, ciego y con casi 80 años de edad, surgió como el ave Fénix  en 1986 y se abrazó nuevamente a la presidencia de la República para su cuarto mandato gubernamental, en unas elecciones que 25 años después todavía muchos dominicanos no saben a ciencia cierta quién las ganó.
El autoritarismo, la represión política, la austeridad y otros elementos que caracterizaron “los 12 anos”, fueron la punta del “iceberg” para  Balaguer  cuando en 1978 intentó buscar una nueva reelección en unos comicios que ganó  Antonio Guzman Fernández, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y  también en las del  1982, donde fue electo presidente Salvador Jorge Blanco, de la misma organización política.
Para las elecciones de  1986, el Gobierno de Jorge Blanco, quien en 1982  encontró el país en una crítica situación económica,  finalizando su período  entró en decadencia  tras  firmar  con el Fondo Monetario Internacional (FMI) e implementar una política de austeridad que generó más descontento en la población, ya  frustrada por el incumplimiento de las promesas de mejoría que le habían hecho los dos gobiernos del PRD.
Esa inconformidad llegó a su “clímax” en abril del 1984, y se puso de manifiesto con una “poblada” donde hubo decenas de muertos, aun sin cuantificar.
Con ese fardo a cuestas, más las denuncias de corrupción gubernamental; su enfrentamiento Gobierno-Congreso, donde era mayoría, y envuelto en   la peor crisis interna, llegó el PRD a los comicios del 16 de mayo del 1986.
El “Concordazo”.  Fue  el comienzo de la premonición de  José Francisco Peña Gómez cuando pronunció aquella famosa frase  de que “Sólo el PRD vence al PRD”.
La Convención del 24 de noviembre de 1985   para elegir la candidatura presidencial que se disputaban Majluta y  Peña Gómez,  quienes  a lo interno del PRD formaron los grupos de apoyo “La Estructura” y el “Bloque Institucional”,  adicional a la tendencia “Jorgeblanquista”  que objetaba a Majluta en retaliación por la oposición que desde la presidencia del Senado le hizo al Gobierno, terminó como “la fiesta de los monos”.
En medio del conteo de los votos, un centro  instalado por el PRD en el Hotel Dominican Concorde de esta Capital, se armó una trifulca que obligó a suspender el  cómputo y en la que resultó una persona muerta y varias heridas. A ese  incidente se le llamó “El Concordazo”. Fue  después de un mes que  Jorge Blanco, Pena Gómez y Majluta firmaron el “Pacto la Unión”, en el que se reconoció la victoria de Majluta,  a Peña Gómez se le ofreció la candidatura  vicepresidencial y la rechazó para asumir la dirección del PRD, con Hatuey Decamps como secretario general.
Campaña  feroz y denigrante.  Completadas las candidaturas  de los tres partidos mayoritarios, por el PRD,  Majluta- Nicolás Vargas;  PRSC, Balaguer-Carlos Morales Troncoso, y PLD, Bosch-José Joaquín Bido Medina,  se inicio una de las campanas electorales más agresivas, denigrantes y represivas  de los últimos 30 anos.
 “!Cuiden la cartera que Jacobo se la lleva!”; “!Juan Bosch ni mató ni robó porque el tiempo no le dio!”; y “! Balaguer ta ciego y Juan Bó   ta loco” , eran parte de las consignas que se vociferaban durante la campana.
Todo eso mantenía caldeado  el ambiente electoral,  por lo que fue necesario   ordenar el retiro de alguna publicidad televisiva; hubo  amenazas de muerte contra periodistas y productores de televisión,  y se suspendieron los programas “Cuarto Poder”, de Miguel A. Hernández, y “Hablemos Claro”, del diputado perredeista Miguel Ángel Velázquez Mainardi.
Desarme de militancia. Los constantes enfrentamientos entre  manifestantes, principalmente perredeístas y reformistas, en marchas, caravanas y bandereos, hicieron que la Junta Central Electoral (JCE), presidida por Caonabo Fernández Naranjo, dipusiera  el desarme de la militancia de ambos partidos. Balaguer protestó la medida diciendo que sólo se estaba desarmando a los reformistas, con lo cual advirtió, el Gobierno estaba  creando “una situación explosiva” que podría llevar al país a la frustración del proceso democrático. El 3 de mayo  las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional emitieron un comunicado advirtiendo  a quienes traten de vulnerar el orden legalmente establecido, y  más tarde allanaron la residencia del ex general Luis Ney Tejada Álvarez, presidente del PNVC, donde incautaron un arsenal de pertrechos militares, según una crónica de la Revista 1Ahora!
Asi las cosas, Jorge Blanco,   Balaguer y   Majluta  firmaron un pacto para evitar la violencia entre sus correligionarios. Bosch no lo hizo alegando que el PLD no era culpable de esas agresiones, y acusó  al PRD y al PRSC de orquestar un fraude electoral.
Consignas y promesas.  Mientras todo eso ocurría, Maljuta, Balaguer y Bosch recorrían el país haciendo promesas. “Con Jacobo ganamos todos”. Así se promovía el candidato del PRD, acusado por opositores  de corrupto.  Prometía enfocar su gobierno  en el fortalecimiento de las instituciones democráticas, y reformar el sistema tributario simplificando los impuestos, entre otras cosas.
“Balaguer prometió y dio”, era la consigna de los reformistas, a quienes sus opositores le enrostraban los crímenes cometidos durante los 12 anos. Balaguer prometía hacer un gobierno de conciliación nacional y  garantizar y respetar los puestos de los empleados públicos.
 “Juan Bosch, un presidente que ni mató ni robó” era el slogan de los peledeistas,   en alusión a Majluta y Balaguer. Bosch prometía gobernar con el sector privado, no afectar los intereses norteamericanos en el país, y bajar los precios de los combustibles.
Las encuestas.  El 2 de mayo la Gallup, sucursal de España, publicó en un diario nacional un muestreo donde Balaguer  figuraba con el 39.27% de las preferencias. Otro dado a conocer en la misma fecha por la firma Penn and Shoen, de Nueva York, daba a Majluta  un 40%; a Balaguer  32%, y a Bosch un 18%.
El 14 de mayo, dos días antes de las elecciones, se publicaron dos encuestas: una de la Gallup Internacional, en la que de 1,013 electores consultados,  el   40.10% favorecía al PRSC;  29.05% al PRD;  26.40% al PLD; y la  otra realizada por la firma Servicios Técnicos Asociados, que de una muestra de 3,000 electores, le daba a Majluta 40.2%,;  Balaguer  26.1%; y a  Bosch 18.1%;   según datos de la obra  “Historia  de las Elecciones en la República Dominicana”, de Sandino Grullón.
Día de las elecciones.  El 16 de mayo  fue viernes. La JCE abrió 6,024 colegios electorales a nivel nacional para un total de   3 millones 039 mil 347 ciudadanos inscritos en el padrón. Los partidos concurrentes  fueron  PRD, PRSC, PLD,    Demócrata Nacional (PDN),  Comunista Dominicano (PCD), Nacional de Veteranos y Civiles (PNVC), Popular Cristiano (PPC), Fuerza Nacional Progresista (FNP), Quisqueyano Demócrata (PQDC), Unidad Democrática (UD); , Movimiento de Conciliación Nacional (MCN),  Partido de  Acción Cristiana (PAC), Bloque Institucional (BIS) y La Estructura. Los últimos fueron aliados a los 3 primeros.    
Cómputos y objeciones a JCE generan crisis electoral
Debido  al descrédito en que había caído la JCE en procesos anteriores, Balaguer solicitó a Jorge Blanco nombrar una comisión que supervisara  los comicios. El  12 de mayo se creó la Comisión de Asesores Electorales, presidida por los monseñores Nicolás de Jesús López Rodríguez y Agripino Nuñez Collado; José Miguel Bonetti, Rafael Herrera, Alejandro Grullón, Nicolás Pichardo, Luis   Taveras, Rafael Calventi, y Frank Moya Pons, como secretario.
Cómputo electoral
En la madrugada del  17  la JCE emitió su primer boletín con  unos 278,000 votos de 833 mesas electorales  que daban una ventaja a Majluta  de apenas 45 votos. En el boletín 22, con 5,420 (89.5%) mesas computadas,  25,901 votos nulos y 75,851 observados,  el  PRSC y sus aliados  acumulaban  781,902 votos, y  el   PRD y aliados  747,924, para una diferencia de  33,978 sufragios a favor del PRSC. Los votos del  PLD totalizaban   345,745 ; FNP 5,882; PDN, 1,078, y el PCD 4,000, y el conteo  se hizo lento. En esas circunstancias, el PRSC se declaró ganador. 
Majluta y el PRD protestaron y pidieron a las Juntas Electorales asegurar los votos nulos y observados que en total sumaban 101,752,  y que según él, decidirían el ganador de los comicios. Argumentando que fueron engañados, recusaron al presidente de la JCE  y al suplente Rubén Suro;  ambos fueron sustituidos por sus respectivos Suplentes, Ponciano Rondón Sánchez y  Generoso Fernández Molina.
Diversos sectores demandaban respeto a la voluntad popular; en las calles se reforzó la  vigilancia militar , y en medio de la crisis  Majluta se reunió con Balaguer y acordaron designar nuevos miembros en la JCE.
Se convocó al Senado de urgencia y no decidieron nada; la Comisión  Asesores amenazó con no volver a la  JCE hasta que no quitaran a  Rondón Sánchez, a quien  se le prohibió utilizar la cadena de transmisión  “La Voz de la Junta”, le pidió la intervención del presidente Jorge Blanco, y los recusados fueron reintegrados.
El conteo reinició y  el boletín 26, faltando  77 mesas,  dio una ventaja a Balaguer de 43,226 votos. Habían  28,545  observados y  84,210 nulos, según el boletín.
Majluta cede
“Si no hay una solución ante el problema de la JCE que permita que se establezca la verdad en cuanto a la voluntad popular… estoy dispuesto a declarar al doctor Balaguer ganador de las elecciones, porque no voy a permitir que se pierda la institucionalidad de la nación”, declaró Majluta antes de  ir donde Balaguer y reconocer el triunfo del PRSC.
Tras la toma de posesión, el 16 de agosto de 1986, de su cuarta presidencia por mandato electoral, Balaguer exhibió un estilo diferente que causó estupor general. Como marcando las distancias de sus ominosos doce años, el paradigma americano de la senectud física y política encabezó un combate contra la corrupción y los abusos de las instituciones públicas.

Ello se tradujo en destituciones y arrestos en las cúpulas militares y policiales, que alcanzaron a dos secretarios de las Fuerzas Armadas, los generales Manuel Cuervo (cesado en octubre de 1986) y Antonio Cosme Imbert Barrera (quien fuera brevemente jefe del Estado a mediados de 1965, despedido en junio de 1988), aunque estas defenestraciones se realizaron sobre un fondo de rumores de complots contra el Gobierno civil. Su predecesor en el cargo, Jorge Blanco, también fue reclamado por la justicia por presunta corrupción.

Mientras unos caían en desgracia, otros emergían del ostracismo. Fue el caso de un viejo adversario de Balaguer, el ex coronel anticonstitucionalista Elías Wessin, un "conspirador impenitente", tal como le acusó el presidente cuando lo mandó a un exilio de siete años en 1971; superando viejos rencores, Balaguer nombró a Wessin secretario de Interior y Policía, y luego secretario de las Fuerzas Armadas en sustitución de Imbert. Ideológicamente, la absorción orgánica de 1985 permitió al muy conservador PRSC extender su base política hacia el centroderecha y crear vínculos con la Internacional Demócrata Cristiana.

En lo económico, Balaguer tampoco delegó en sus subordinados y se encargó personalmente de impulsar el sector de la construcción, una prioridad que la oposición tachó de mero populismo desarrollista y que contribuyó a reducir sensiblemente el desempleo. Contando con el respaldo total de la Administración de Ronald Reagan, Balaguer continuó siendo un celoso protector de los intereses de la oligarquía azucarera nacional y del capital estadounidense.

El dinamismo de los mercados por la recuperación de las exportaciones gracias a la depreciación del peso, la promoción de zonas francas industriales y el desarrollo del turismo multiplicó varias veces el coste de la vida, provocando la contestación en las calles. La ola de disturbios populares entre 1988 y 1989 dejó varios muertos por la actuación brutal de las fuerzas de seguridad. Por lo demás, bajo Balaguer no mejoraron un ápice, más bien se deterioraron, los índices de pobreza, analfabetismo y delincuencia, mientras que los servicios públicos de la sanidad y la electricidad siguieron mostrando déficits propios de los países menos desarrollados, incluso en la capital.

Así las cosas, no parecía que el sempiterno presidente dominicano fuera capaz de ganar las elecciones del 16 de mayo de 1990 a menos que pusiera a pleno rendimiento las maquinarias propagandística del Gobierno y clientelista del partido. De nuevo, una fuerte controversia caracterizó el escrutinio. Un mes transcurrió entre el cierre de las urnas y la proclamación definitiva de la victoria de Balaguer con el 35,2% de los votos, apenas 25.000 más que Bosch, su inveterado y ya también octogenario rival, que aseguró haber sido víctima de un "fraude colosal" blandiendo el dato de que en la última encuesta electoral figuraba en cabeza con diez puntos de diferencia. En la Cámara de Diputados, el partido del presidente vio reducida su representación hasta los 41 escaños y fue superado en tres actas por el PLD.

El primer año de la sexta presidencia de Balaguer estuvo marcado por la recesión económica, con una caída en picado de la producción (el PIB se contrajo un 5%) y las exportaciones, y el rebote del paro. La deuda externa se situaba en los 4.300 millones de dólares y seguía creciendo. La inflación del 75% anual, la penuria energética y la reducción de la oferta pública de empleo fueron contestadas con una campaña de huelgas generales y de manifestaciones a las que Balaguer replicó con mano dura, ordenando abatir a los revoltosos (varios muertos en octubre y noviembre de 1990) a tiro limpio y arrestos masivos. La desesperación empujó a miles de dominicanos a convertirse en boat people para alcanzar las costas del próspero Puerto Rico en un viaje en el que muchos perdían la vida, mientras que los que tenían algún ahorro incrementaron la numerosa colonia de emigrantes en Estados Unidos.



Se denomina "anillo palaciego" al grupo de funcionarios cercanos al Presidente Balaguer y quienes comparten con  no solo las tareas propias del gobierno en función de las responsabilidades que tienen, sino que también Ie sirven en otras capacidades. No significa que los miembros del anillo tengan intereses comunes mas allá del mantenimiento de Balaguer en el poder y la solidaridad con quien ha sido su protector. En realidad, varios de los integrantes del anillo tienen diferencias marcadas entre actúan individualmente. Cada uno tiene influencias en áreas específicas de la administración publica, sobre todo a través de las personas que han recomendado para posiciones importantes


. EI poder del "anillo" esta, pues, en su capacidad de influenciar las decisiones presidenciales, de filtrar las informaciones que llegan al mandatario y de impedir que escuche otras voces. Entre los considerados miembros del anillo se cita a Rafael Bello Andino, actual secretario de la Presidencia y quien por décadas ha estado al lado del Presidente. Se Ie reconoce por su discreción, bajo perfil, fino olfato político y su devoción a Balaguer, de quien ha sido secretario particular. De 131 se ha dicho que nunca mas ha vuelto a contar con la plena gracia del Presidente Balaguer desde que en la dependencia del Estado bajo su padrinazgo, la Corporación Dominicana de Electricidad (CD E), se reqlstro el escándalo de la Hydro-Quebec, que entado grandemente al primer mandatario. Para la oportunidad fue  enviado a la secretaría de Industria y Comercio, pero luego regreso al Palacio a la posición que ocupa. Otro cercano al mandatario es su ayudante militar, el general Luis Maria Perez Bello, a quienes en los pasillos palaciegos laman "el dueño de la puerta", porque, en razón de sus responsabilidades, esta alas puertas del despacho presidencial. Callado, amable, de bajo perfil y dedicado al cuidado del Presidente, el alto militar es de las personas decisivas en la contorrnacion de la agenda presidencial y depositario de muchas informaciones. Hay funcionarios, incluso secretarios de Estado, que antes de ir a sus despachos lIaman  se entrevistan con el general Perez Bello. Viejo amigo del doctor Balaguer, Manuel Guaroa Liranzo, actual consul en Miami, es de las personas de mas influencia en la administración reformista. Comparte la discreción con Bello Andino y Perez Bello. Es hombre refinado, sumamente cortes, pero de carácter fuerte y decidido. Ha sido el hombre clave detrás de las reelecciones de Balaguer, involucrándose en todo 10 que tiene que ver con las campañas electorales. La sobrina del Presidente, Carmen Rosa Hernandez Balaguer, pertenece también al circulo de íntimos. Como secretaria administrativa de la Presidencia maneja el grueso de los asuntos burocráticos. Anibal Paez, ahora diputado, ha permanecido muchos arios al la de de Balaguer, de quien funge como una especie de valet personal. Incluso, de 131 se dice que duerme en la antecamara del doctor Balaguer, atento a cualquier  necesidad del Presidente dada su limitación visual. A Alfredo Mota Ruiz se Ie concede también influencia en las decisiones presidenciales.

Encabeza el movimiento Lo que Diga Balaguer, titulo que habla por  solo. EI anterior consultor jurídico, Pedro Romero Confesor, tenia gran ascendiente sobre el Presidente cuando estaba en Palacio. Tradicionalmente el consultor jurídico es el responsable de los decretos con los nombramientos y uno de los primeros en enterarse de las desgracias o fortunas de quienes están  van a ingresar a la nomina publica. Su sucesor, el doctor Hector Perez Reyes, es un viejo amigo del Presidente, de cuya confianza goza. Como miembros del anillo también  se ha citado a quienes leen al Presidente Balaguer. Ramon Lorenzo Perella es uno de ellos (también Ie graba lecturas en cassettes) y, hasta hace poco, Elsa Perez, quien fue despedida. Para evitar manipulaciones, se ha dicho, Balaguer suele tener varios lectores, en su casa y en Palacio, entre ellos Rosa Dominguez y Jose Pefia (Pefiita), este ultimo también taquigrafiar. Tal vez las personas mas influyentes en Balaguer han sido sus hermanas, sobre todo dona Enma. Antes de fallecer, dona Enma, a quien Balaguer quería profundamente, era clave en muchos nombramientos y decisiones. A ella acudían funcionarios en desgracia aspirante a posiciones publicas, deseosos de que dijera algunas palabras en su favor al oido de "Ellto", como llamaba a su único hermano. 

Las reinas  de  Balaguer  el porque del trato particular, considerado, ameno y cariñoso que el Presidente, soltero por decisión propia, les ha dispensado. En los gobiernos de los 12 años hubo varias. Se recuerda alas señoritas Lama, Natalia (Naty) y Binet, esta ultima ex-administradora de Bienes Nacionales. Mas recientemente, en estos nuevos gobiernos, el ejemplo por excelencia es Gloris Consuelo Torres, mejor conocida como Minu, cuya carrera meteórica en la administración publica dejo a muchos sorprendidos. Acompaño a Balaguer en un viaje de salud a Houston, Texas, estuvo de compras con el por una importante calle de New York y fue el objeto de una que otra poesía. EI presidente estuvo en una de sus fiestas de cumpleaños, donde compartió como un invitado mas. D e los afectos del Presidente Joaquin Balaguer se habla muy poco. En publico, por 10 menos.


 No debería ser así. Después de todo, aunque viejo, el mandatario es soltero y como humano, nada Ie es ajeno. Pero desde Lucia, tan pálida y tan bella, para acá, el Ozama ha llevado muchas aguas al Mar Caribe. Balaguer tiene sus debilidades  de ser ciego y verlas. Le encanta una mujer bonita y no tan bonita. Su rostro adusto de ordinario, ante la presencia femenina practica  que Charlie Chaplin pregonaba: que no se puede dejar pasar un día sin sonreír. Varias han sido las meninas. Como aquí no hay corte ni reina, considérenlas favoritas. Todas, de una manera U otra, han sido muy discretas y nunca nadie ha explicado Minu Torres EI poder de Minu  repercutió hasta en la familia directa presidencial. Un grupo de señoras, ligadas a las hermanas Balaguer, Ie armo un desorden a Minu, frente al apartamento que ocupaba en ese entonces, a primeras horas de una madrugada que termino con todas ellas en la Policía y, posteriormente, en la Justicia. Minu cayo en desgracia y luego caso, Pero fue rescatada del olvido y colocada al frente de un vasto programa de obras con financiamiento externo. Su esposo, ingeniero de profesión, es un importante contratista de San Pedro de Macoris. Otro de los Torres fue sonsacado del PRD, en La Romana, de donde son oriundos, y hoy esta también en el favor presidencial.


 En una época Sandra Castillo, productora de programas infantiles de televisión, estuvo en la gracia presidencial y se Ie atribuía gran poder. La llamaban "La Coronela" y una denuncia suya, sobre las villas vacacionales en Jarabacoa y un supuesto intento de matarla, provoco un revuelo en el circulo Intimo del poder balaguerista. Sandra caso por nueva vez y se ignora si todavía tiene oficina en el Palacio. Otra favorecida con la atención presidencial, que al igual que otras de las mencionadas retine el atributo de la belleza y la juventud, es Clarissa Jimenez, especie de asistente especial que brega con otra de las debilidades balagueristas. Es responsable de evaluar y recomendar a los aspirantes alas viviendas que construye el gobierno. También estuvo en la gracia balaguerista Lucia Collado, despampanante exreina de belleza, oriunda de Constanza y a qui en, al igual que Clarissa y la señorita Binet, Balaguer puso a bregar con casas. Lucia caso hace ya mas de un año, un sábado por la mañana, en el despacho de Balaguer y fungiendo este de padrino en medio de gentilezas y alegría y hasta con una copa de champan en las manos. Recuérdese, ademas, unos letreros de campaña que adornaron Santo Domingo firmados por "Las reinas de Balaguer". De una forma u otra, las favoritas cesan. Se enamoran, se casan y se retiran calladas, 


. Se marcho tranquilamente a casa con todos sus acompañantes y la directora del Teatro Nacional sigue en el puesto. Pocas semanas atras, Chelena, una trigueña particularmente atractiva, dulce y delicada, cumplió años, El Presidente fue a visitarla, a su apartamento de la avenida Pedro Henriquez Ureña. Los vecinos, en su mayo-ria funcionarios políticos reformistas, se sorprendieron por la visita presidencial y, al enterarse del motivo, trataron de felicitar a la subsecretaria tras la partida del mandatario. Pero, ija, ja ja!, decline recibir los cumplimientos sociales. Rosa Elena rompió la norma de su discreción la semana pasada. Su carro ocupaba el paqueo palaciego del secretario de Estado y director de Prensa de la Presidencia, el doctor Rafael Vidal Martinez. Lucia Collado Este, molesto, choco varias veces el carro usurpador con su yipeta. , es la subsecretaria de la Presidencia, Dicen que Chelena monte en cólera y Rosa Elena Villanueva Monegro fue donde Dr. Balaguer y luego aparecio un tanque de Guerra detras del Vehiculo de Vidal Martinez.







En junio de 1991 el presidente decretó la expulsión inmediata de los inmigrantes indocumentados como colofón a un reguero de denuncias contra el Gobierno por el trato inhumano dispensado a los braceros haitianos. Con respecto a las fortunas del país vecino, Balaguer se mostró hostil a la llegada al poder en Puerto Príncipe del sacerdote izquierdista Jean-Bertrand Aristide; tras su derrocamiento en el golpe de septiembre de 1991, la junta militar del general Raoul Cédras pudo sobrevivir a las sanciones económicas internacionales gracias a la porosidad de la frontera dominicana, de donde obtenía los vitales suministros de petróleo.

Impertérrito, Balaguer sorteó todas las dificultades y creó confusión con amenazas de dimitir y anuncios de no presentarse a las elecciones de 1994, pero para el patriarca de comer frugal y vestir anticuado sólo parecía existir un vicio, cual era el poder.

Como otro anciano presidente contemporáneo, el autócrata de Côte d’Ivoire Félix Houphouët-Boigny, Balaguer no reparó en gastos a la hora de financiar faraónicas obras públicas de dudosa oportunidad, como la erección del llamado Faro a Colón en la parte oriental de Santo Domingo; un viejo sueño de Trujillo, el imponente monumento fue inaugurado en octubre de 1992 como parte de los fastos del V Centenario de la arribada del descubridor a la isla y sus instalaciones incluían una batería de proyectores capaces de dibujar una grandiosa cruz de luz en el cielo nocturno, un Museo colombino y el Mausoleo con las atribuidas cenizas del almirante, traídas expresamente para su nueva inhumación desde la Catedral de Santo Domingo. La satisfacción del devoto presidente fue máxima, ya que la misa que bendijo la apertura del Faro fue oficiada por el papa Juan Pablo II.

Dicho sea de paso, dos días antes de la presentación al mundo del Faro a Colón, el 4 de octubre, falleció una de las hermanas menores de Balaguer, Emma, viuda de Vallejo, a la que el presidente había integrado en la función pública como asesora particular y responsable de las campañas de justicia social del partido, una obra caritativa de fuerte regusto populista que recibió el nombre de Cruzada del Amor.

Después de estrangular la inflación por el procedimiento simple de cesar la emisión de moneda, de renegociar con éxito el servicio de la deuda con los organismos multilaterales de crédito y de arrancar un tímido proceso de privatizaciones, en 1992 Balaguer y su equipo volvieron a meter al país por la senda del crecimiento (la tasa alcanzó aquel año el 7,5%, aunque el ritmo decayó luego, en buena parte debido al desastroso servicio que brindaba la Corporación Dominicana de Electricidad, propiedad del Estado) y recuperaron parte de la confianza popular en las capacidades del Gobierno.

Como todo el mundo esperaba, Balaguer, con 87 años, necesitando asistencia para caminar y prácticamente ciego, solicitó a su partido la octava nominación presidencial consecutiva para las elecciones del 16 de mayo de 1994, que le fue obviamente concedida por una de las formaciones más personalistas y verticales de América. En una escandalosa regresión a los métodos de un pasado que se creía superado, los balagueristas pusieron todo tipo de obstáculos al veterano Peña Gómez, gran favorito en los sondeos y tercero en la liza electoral de 1990. Entre 100.000 y 200.000 potenciales votantes suyos fueron retirados de los padrones electorales, según confirmaron los observadores de Estados Unidos y la OEA, y él mismo fue objeto de una violenta campaña racista basada en el origen haitiano de sus padres y en el color negro de su piel.
Tras más de dos meses de recuentos y de tensiones, la Junta Central Electoral (JCE) declaró ganador a Balaguer con el 42,5% de los votos frente al 41,4% adjudicado a Peña y el 13% a Bosch. En el Congreso, el PRSC fue superado por el PRD tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, ganando nueve actas en la primera y perdiendo dos en el segundo. La agitación en las calles de los perredeístas que se sentían estafados y la negativa reacción internacional ante lo sucedido -resultó decisiva la amonestación de Estados Unidos- sumieron al país en un estado de crisis que no amainó hasta que el 10 de agosto, seis días antes de la toma de posesión, el PRSC, el PRD y el PLD adoptaron un Pacto por la Democracia para asegurar la gobernabilidad del país. La componenda supuso una rectificación parcial de Balaguer.
El documento estableció varias reformas a la normativa electoral, entre ellas la prohibición de la reelección del presidente por dos períodos consecutivos, la introducción de la segunda vuelta electoral en el que caso de que ningún candidato obtuviese el 50% más uno de los votos, la actualización del censo electoral, la independencia de la JCE respecto del Ejecutivo y la facilitación de la observación electoral por monitores nacionales e internacionales. Asimismo, como medida de transición, se acordó celebrar elecciones anticipadas el 16 de noviembre de 1995 (la fecha fue luego postergada medio año con el acuerdo del PRSC y el PLD), a las cuales Balaguer no se presentaría por primera vez en tres décadas. Bosch, no menos acosado por los achaques de la edad (padecía una aguda arterioesclerosis y un principio del mal de Alzheimer), también aceptó poner fin al larguísimo caudillaje sobre su partido.
El país había atravesado definitivamente el Rubicón de la limpieza electoral, pero Balaguer volvió a sorprender con una última maniobra de maquiavelismo político: enterró su antagonismo con Bosch, muy alejado ya de sus antiguos coqueteos marxistas y escorado a la derecha, y se puso de acuerdo con él para cerrar el paso en las elecciones de 1996 a Peña, nuevamente víctima de los prejuicios raciales de las castas políticas blancas y de la inquina particular de quien le había, con toda seguridad, hurtado la Presidencia dos años atrás.
En la primera vuelta del 16 de mayo, el líder perredeísta superó ampliamente al postulante del PLD, el joven abogado mulato Leonel Antonio Fernández Reyna, y al del PRSC, el vicepresidente de la República Jacinto Peynado Garrigosa -que, ignorado por Balaguer, jugó un papel de mero figurante en toda esta intriga-, pero no alcanzó la mayoría requerida, luego hubo de acudirse a una segunda vuelta el 30 de junio. En el ínterin se activó el pacto Balaguer-Bosch, denominado Frente Patriótico Nacional (FPN), que aseguró el triunfo final del peledeísta.
El acuerdo que creaba el FPN en torno a la candidatura de Fernández fue firmado por Balaguer y Bosch el 2 de junio en presencia de 15.000 entusiasmados seguidores de uno y otro partido en el Palacio de los Deportes de Santo Domingo. Balaguer pronunció un discurso en el que sostuvo que era la primera vez en la historia nacional que se firmaba un pacto "inspirado exclusivamente en finalidades de orden patriótico y no en el reparto del presupuesto de la nación". "Lo que queremos es impedir que el país caiga en manos que no sean verdaderamente dominicanas", afirmó, como dando a entender que el negro Peña no podía ser considerado un ciudadano plenamente autóctono.
Las de 1996 fueron probablemente las elecciones más ordenadas y limpias en la historia del país, que es lo que certificaron los observadores locales y extranjeros. Balaguer transmitió el poder por última vez el 16 de agosto. Dejaba en herencia un país sumido en el trajín de las obras públicas, sobre todo en las infraestructuras de transportes, y con un sector turístico en expansión. La pujanza de la construcción y el turismo coadyuvaban a obtener un crecimiento global en torno al 7% anual.
Pero el panorama estaba lejos de ser idílico, debido a la servidumbre de la deuda externa, el alto desempleo y los números rojos del erario público, con un bajo nivel de ingresos fiscales y la preocupación añadida de la virtual bancarrota en que se encontraban la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE) y el Consejo Estatal del Azúcar (CEA). Y, por supuesto, subsistía una realidad abrumadora de pobreza y corrupción. En una de sus últimas manifestaciones públicas antes de salir de la Presidencia, Balaguer vindicó su obra con estas palabras: "Yo he dejado el país listo como un avión de nuevo modelo para el despegue hacia el verdadero desarrollo". Ese "verdadero desarrollo" competía a sus sucesores, empezando por Fernández Reyna.





Los comicios de 1990 fueron  de los más polémicos de los últimos años. Para muchos los ganó Juan Bosch y el PLD, pero el triunfo le fue adjudicado  a Joaquín Balaguer.
En un ambiente caracterizado por fuertes insultos, denuncias de fraude y una aguda crisis económica se desarrollaron los comicios de  1990, que dieron una dudosa victoria al oficialista Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) frente a un Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que, habiéndose proclamado ganador, denunció que en su contra se había cometido un “fraude colosal”.
 El Partido Revolucionario Dominicano (PRD), contendor por excelencia del reformismo, acudió segmentado al proceso electoral dando paso así al surgimiento de un PLD como segunda fuerza partidista, encabezada por el profesor Juan Bosch Gaviño.
 Los más de siete millones de habitantes que tenía en ese entonces el país fueron testigos o sufrieron de alguna manera los efectos de una severa crisis económica y social, originada por  la inestabilidad cambiaria y una inflación  que en ese año superó el 100%. 
 La crisis se sentía a través de los  prolongados apagones, largas filas para   comprar   combustibles y    azúcar, especulación en los precios de los alimentos,   deterioro de los servicios básicos y otros elementos que provocaron huelgas  y un incremento alarmante de los viajes ilegales que, según estudios, entre 1986 y 1990 superaron entre 300 y    400%  los ocurridos entre 1961 y 1965.
La campaña.  Como candidatos se presentaron Juan Bosch y el empresario José Francisco Hernández, por el PLD. Un debilitado PRD compitió con el binomio  José Francisco Peña Gómez-Hipólito Mejía y, por otro lado, Jacobo Majluta acudió separado del partido blanco junto a Arturo Martínez Moya, en el recién surgido Partido Revolucionario Independiente (PRI).
Aunque hubo pocas alianzas, una conjunción de partidos encabezada por el PRSC, Partido Quisqueyano Demócrata, Partido Nacional de Veteranos y Civiles, Partido Democrático Institucional y La Estructura postuló la reelección de Balaguer y Carlos Morales Troncoso.
También se presentaron cinco partidos emergentes y otras organizaciones con aspiraciones a nivel congresional y municipal, entre  las que se destaca el Movimiento Independiente de Unidad Capitaleña (Miuca) que presentó a Virtudes Álvarez como candidata a diputada.
Todo aquello se desarrollaba en medio de multitudinarias concentraciones políticas y caravanas que iban dejando a su paso   muertos y heridos, producto de las pasiones políticas mezcladas con alcohol y el triunfalismo de la militancia de los tres  partidos mayoritarios que entendían que estaban “ganados”.
Cabe destacar que en la plenitud de la campaña, al parecer consciente de que el PRD dividido no alcanzaría la victoria, Peña Gómez tendió “un ramo de olivo” a Majluta, proponiéndole que se unieran y compartieran el poder dividiendo el período en dos años para cada uno, en caso de resultar victoriosos. Sin embargo, Majluta rehuyó a la oferta.
El ambiente proselitista era colorido y  entusiasta, protagonizado por una población que aún en medio de la precariedad que le embargaba, sacaba fuerzas para vitorear a su favorito.
Todo transcurría entre música, eslóganes y variados ritmos musicales que se convirtieron casi en himnos para los candidatos como “No hay nadie más pa’ sustituirte” de Ramón Orlando. En la medida en que se aceraban los comicios, el tono de la campaña se fue enturbiando y se popularizó la canción “Caballo Viejo” de Simón Díaz, con la que aludían a las edades de Juan Bosch y Joaquín Balaguer.
La situación llegó a un punto en que se presentaron agresiones físicas. Se registraron dos atentados contra el candidato perredeísta, soldados del Ejército Nacional protagonizaron un tiroteo a poca distancia de donde se encontraba el Presidente  Balaguer. Hubo agresiones a tiros y pedradas en Bayaguana e incendio de un local del PLD.
Las votaciones.  En medio de la tensa situación, rumores de fraude y llamados de la Iglesia a que se respetara el resultado de las urnas, llegó el día de las elecciones. La responsabilidad de organizar los comicios fue puesta en manos de una nueva JCE integrada por los juristas Froilán Tavárez, presidente; Hugo Alvarez Valencia, suplente del presidente; Rubens Suro, miembro; José Henríquez Almánzar, suplente miembro;  Olga Seijas Herrero, miembro; Guillermo Sánchez Gil, suplente miembro y Amable Díaz Castillo, secretario.
Para el 16 de mayo ya se encontraba en el país un grupo de observadores entre los que figuraba el expresidente de Estados Unidos James Carter (Jimmy); Eduardo Ferrero, de la OEA; Eduardo Reis, del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, entre otros.
Concluidas las votaciones, el PLD se adelantó a proclamarse victorioso frente al PRSC que afirmó, había quedado en segundo lugar. El jefe de campaña del PLD, Félix Jiménez, acompañado del secretario de Prensa, Leonel Fernández, y del encargado de Cómputos, Víctor Grimaldi aseguró que los cómputos les otorgaban 477,440 votos contra 442,598 del PRSC y 306, 866 del PRD.
En esa rueda de prensa, Jiménez dijo que esperaban que no se presentara ningún inconveniente y advirtió que cualquier negación de desconocimiento de la victoria peledeísta estarían dispuestos a defenderla y por ello hicieron un llamado al expresidente Carter  a permanecer en el país. Al parecer ya tenían sospechas de anomalías.
El fraude: boletín No. 10.  Cuando ya se habían computado 647 mesas, el PLD aventajaba al PRSC. Carter, quien según refiere Angela Peña en su libro, durmió en una ‘guagua’ en el patio de la JCE, alabó la honestidad con que se habían realizado las elecciones.
De pronto, el proceso de conteo se fue tornando lento y el PRSC fue aventajando poco a poco al PLD. El boletín No. 10 emitido el 17 de mayo marcó el inicio de la crisis post electoral al mostrar a Balaguer por encima de Bosch.
Con los resultados de ese boletín, el PRSC se proclamó ganador y al otro día Bosch denunció que se había cometido un fraude electoral y de inmediato hizo un llamado al pueblo a lanzarse a las calles para protestar porque, según afirmó, las irregularidades se hicieron en  la Junta Central en complicidad con el Gobierno de Balaguer.
En un comunicado, el PRSC respondió al PLD llamando a la “unidad y la concordia”, señalando que ‘quienes no tienen la razón siempre apelan a  violencia’.
Argumentos.  El análisis con que el PLD basó sus argumentos de fraude está descrito en el libro “Elecciones y Fraudes Electorales”, de Felipe Cabrera, que señala que la trama se comenzó a orquestar con la designación de la nueva JCE. Explica que en una sesión del Senado en la que los legisladores del oficialista PRSC aprovecharon la ausencia de sus colegas de oposición, designaron la nueva JCE encabezada por Froilán Tavárez.
También mencionaron que el Gobierno designó, sin consentimiento de la JCE, a la doctora Zoila Martínez, miembro del PRSC,  como directora de la Cédula. Aunque luego fue removida, el PLD argumentó que fue dejada allí hasta producir 94 mil cédulas duplicadas. Precisamente entre los argumentos de fraude figura que en el Registro Electoral figuraban 94 mil personas con igual número de cédula.  Señaló, asimismo, que el Centro de Cómputos de la JCE adulteró resultados de actas originales de mesas electorales, aumentando los votos del PRSC y disminuyendo los del PLD, y otros aspectos.
Ante todo esto, el PRSC se mantuvo en silencio y Carter se empeñó en limpiar los comicios. Sin embargo, el panorama no estaba claro y los boletines de la JCE no coincidían con los de los centros del cómputos del PLD y PRD.
Un golpe al PLD.  El PRD intentó, de manera infructuosa,  hacer  causa común  con el reclamo de Bosch y denunció que la compra de cédulas impidió que su organización obtuviera mayor votación. En medio de ese torbellino y de una población que se mantenía en una tensa calma, la JCE inició el cotejo de las actas con los resultados de las mesas.
Para sorpresa de la dirigencia y la militancia peledeístas, el mismo día que la JCE inició el proceso, el coordinador del Departamento de  Cómputos del PLD, Víctor Grimaldi, remitió una carta a Bosch en la que le señaló que el PRSC había derrotado al PLD. Esos resultados los ofreció  mucho tiempo antes de que la JCE ofreciera los números  definitivos.  Según Grimaldi cuando apenas faltaban 225 mesas por computar el PRSC tenía 638,248; el PRD: 432,039 y el PLD: 634,343. Al otro día, Grimaldi denunció que estaba siendo amenazado de muerte por miembros de su propia organización política.
La reacción no se hizo esperar y el PLD   rechazó los resultados de Grimaldi denunciando que habían sido infiltrados por el Balaguerismo y que  la reacción de  su compañero renunciante se inscribía en el fraude fraguado por el PRSC.
Informe Carter
El 25 de mayo, el presidente de la JCE, Froilán Tavárez, declaró a Joaquín Balaguer ganador de los comicios con 669, 073 sufragios frente a 647,369 de Bosch.  Previo a esto, Carter emitió un documento sobre el proceso electoral en el que afirmó que, pese a que algunos aspectos de los comicios fueron defectuosos,  la delegación de observadores no tuvo evidencia que esas  irregularidades  invalidaran  la victoria del  candidato reformista Joaquín Balaguer. A esto se sumó  un comunicado de la Conferencia del Episcopado Dominicano que manifestó que “la nación entera pide a los partidos políticos el respeto sagrado a lo establecido por la ley hasta la culminación del proceso electoral… el saber ganar y el saber perder es lo que manifiesta la verdadera grandeza y autenticidad de cualquier persona que acepte participar en una contienda…”. No importaron los llamados a huelga nacional, ni el exitoso “Duelo Cívico” del PLD, ni ningún tipo de llamado, estos dos aspectos prácticamente evidenciaron que la denuncia de fraude no progresaría.
Otro más para Balaguer
En un hecho sin precedentes tras la caída de la tiranía trujillista, Balaguer y Carlos Morales Troncoso tuvieron que jurar su reelección el 16 de agosto ante el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Néstor Contín Aybar debido a que el Senado, por diferencias entre los legisladores, no había electo su bufete directivo. Se produjo un tranque, porque Balaguer favorecía a Ricardo Barceló para presidir la Cámara  Alta a lo que se oponía José Osvaldo Leger (PRSC-SC).

Siguió con sus grandes proyectos de infraestructura, tales como la construcción de carreteras, puentes, escuelas, proyectos de viviendas y hospitales. Siguiendo el estilo de Trujillo, estos proyectos de gran visibilidad eran muy publicitado en los medios de comunicación controlados por el gobierno y través de grandiosas ceremonias públicas destinadas a mejorar la popularidad de Balaguer. La economía también mejoró considerablemente.
En este período, Joaquín Balaguer mantuvo una cierta política de populismo, en lo que se refiere a la entrega de canastas, dinero y otras "dádivas" al pueblo dominicano con el propósito de gobernar a base de demagogia. El clientelismo también se manifestó en gran medida.
En 1990, con una abstención del 40%, Balaguer logra reelegirse con el 35.1% de los votos, contra el 33.9% de Juan Bosch del Partido de la Liberación Dominicana, y un Partido Revolucionario Dominicano que mantenía una crisis interna. Este proceso se caracterizó por la expresión de amplios sectores de la vida política y social, que criticaban la legitimidad de dichas elecciones, a lo que Balaguer respondió lanzando los militares a la calle y decretando un toque de queda.

En 1992, para el 500 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América y la visita del Papa Juan Pablo II, Balaguer gastó millones en la restauración de la histórica ciudad colonial de Santo Domingo, para que el Papa pudiera pasar por ella.
Ese mismo año gastó más de doscientos millones de dólares en la construcción del controvertido Faro a Colón, un faro de diez pisos en honor a Colón. Terminado en 1992, el Faro a Colón fue diseñado para transmitir la imagen de una cruz cristiana en el cielo nocturno y para que sea visible a decenas de kilómetros. Desde que se terminó, el Faro que supuestamente alberga los restos de Colón, ha sido una atracción turística de menor importancia. Su luz no se utiliza muy a menudo debido a los costos de energía y los apagones en el país. Sin embargo, su simbolismo y el gasto fueron fuente de mucha controversia.
En enero de 1994 Balaguer decidió optar de nuevo por la presidencia, incluso cuando ya tenía casi 90 años de edad y ciego por completo. Esta vez, su principal competidor era José Francisco Peña Gómez del Partido Revolucionario Dominicano.
Esta campaña fue una de los peores de la historia dominicana. Balaguer con frecuencia utilizaba la ascendencia haitiana de Peña Gómez a su favor. El dominicano históricamente tiende a desconfiar de cualquier persona con sangre haitiana. Por ejemplo, Balaguer llegó a decir que Peña anexionaría el país con Haití en caso de ganar. Con igual capacidad de maniobra en las elecciones, se impuso con un 42.3%, contra un PRD que obtuvo el 41.6% de los votos, donde se asegura que ocurrieron alteraciones de actas y del padrón electoral en la misma Junta Central Electoral. Peña alegó fraude, y llamó a una huelga general. Las manifestaciones tuvieron lugar en apoyo a la huelga.
En este periodo se sucedió la misteriosa desaparición del profesor universitario y activista Narciso González (Narcisazo), un vehemente crítico de la política de Balaguer. Su desaparición que hasta la fecha es un misterio, se le atribuyó a Balaguer.
Una investigación posterior reveló que la Junta Electoral no sabía el número total de votantes registrados, y el resultado en las listas distribuidas en los colegios electorales no coincidían con las dadas a los partidos. La investigación también reveló que unas 200.000 personas habían sido retiradas de las urnas. En medio de tales preguntas sobre la legitimidad de la encuesta, acordaron celebrar nuevas elecciones en 1996, pero esta vez Balaguer no sería candidato. En este sentido, cumplió su palabra de poner su cargo a disposición de la administración estadounidense.

El acuerdo político de los gobernantes, de sectores del poder fáctico que incluye a la Iglesia Católica, y de los dirigentes de los partidos políticos, dejaron establecida una reforma constitucional que se hizo el 14 de agosto de 1994. Este acto de consenso jurídico fue preferido a la anulación total de las elecciones y fue conocido como "Pacto por la Democracia".
En las elecciones de 1996, Jacinto Peynado, terminó muy lejos de llegar a la segunda vuelta. Balaguer entonces dio su apoyo aLeonel Fernández del Partido de la Liberación Dominicana en una inusual coalición con Bosch, su enemigo político de más de 30 años.
En las elecciones presidenciales de 2000, Balaguer, a la edad de 94 años, se postuló por novena y última vez a la Presidencia de la República Dominicana; pese a las enormes limitaciones físicas debidas a su avanzada edad y al cúmulo de críticas de sus anteriores gobiernos, logró más del 20% de los votos, ubicándose en el tercer lugar.

Joaquín Balaguer murió de insuficiencia cardíaca en Santo Domingo el 14 de julio de 2002 a la edad de 95 años.
Su legado en República Dominicana es contradictorio. Mantuvo una relativa estabilidad política y económica en el país por muchos años, centralizó todas las decisiones gubernamentales y lanzó programas masivos de construcción de carreteras, puentes, hidroeléctricas y monumentos, con la intención clara de que su impronta personal quedara marcada en piedra. Fue una figura polarizante que podría incitar tanto al odio como al amor de la población. Era tradicional en Balaguer facilitarles viviendas a los más pobres por medio del Gobierno donde estos pagaban un módico precio mensual por las mismas. También tenía la costumbre junto a su hermana Emma de regalar juguetes a los niños pobres los Días de Reyes.
Ronald Reagan una vez dijo de él: "El presidente Balaguer ha sido una fuerza impulsora en todo el desarrollo democrático de su país. En 1966 llevó el retorno de la democracia a la República Dominicana después de años de incertidumbre política y agitación. En efecto, él es, en muchos sentidos, el padre de la democracia dominicana" y Jimmy Carter, lo felicitó diciendo "El presidente Balaguer ha sido un ejemplo para todos los líderes en esta nación y su gente, que lejos de un gobierno totalitario lleva al país cada vez más la democracia". Estos dos, por supuesto, desconocían la reputación de déspota sanguinario de Balaguer. George Bush le preguntó: "tiene usted que ser tan represivo en sus métodos de lucha contra la oposición?" A lo que Balaguer respondió: "yo no le digo como gobernar su país, no me diga cómo gobernar el mío."
El director cinematográfico dominicano René Fortunato hizo dos documentales, basándose en la forma de gobierno de Balaguer y haciendo alusión a su todavía relación ideológica con Trujillo, Balaguer: La Herencia del Tirano y Balaguer: La violencia del poder, lanzados en 1998 y 2002 respectivamente.
Junot Díaz en su notas al pie de La maravillosa vida breve de Óscar Wao es muy crítico de Balaguer, indicando que él era "un racista, un apologista del genocidio, un ladrón de elecciones, y un asesino de la gente que escribía mejor que él"

Balaguer llevaba una vida privada llena de hermetismo, nunca se casó ni se le conoció hijos reconocidos por él. Vivió en su casa ubicada en Santo Domingo por más de 50 años, incluso siendo presidente.
Con el transcurso del tiempo fueron saliendo mujeres humildes con quienes Balaguer supuestamente tuvo hijos, pero que él nunca reconoció. Entre los supuestos hijos de Balaguer se encuentran, Gloria Nilsa Balaguer Lespier, Joaquín Jesús Balaguer Cuascut ambos hijos de Juana Cuascut, con quien Balaguer mantuvo una aventura amorosa. También se encuentran César Joaquín Mallén, procreado con Carmen Mallén, Luis Gustavo Bisonó procreado con Hilda Dolores Bisonó Mera, Mercedes Antonia Solís, procreada con Aura Celeste Solís, Antonio Bastardo y Nieves Bastardo, procreados con Cuca Bastardo.7
Balaguer fue pariente del ex dictador Ulises Heureaux (Lilís) por parte materna, también de quien fuera la segunda esposa de Trujillo, Bienvenida Ricardo Martínez.7
Era conocido popularmente como "El doctor".


Lemas de campaña[editar · editar código]

  • "Lo bueno no se cambia" (1974-1978)
  • "Y vuelve y vuelve Balaguer" (1986-1990)
  • "Cuatro años más y después hablamos" (1990-1994)
  • "Y sigue y sigue Balaguer" (1994-1998)
  • "Lo que diga Balaguer" (1994-1998)
  • "Adelante compatriotas, a paso de vencedores"
  • "Mientras Balaguer respire, que nadie aspire"
  • "No lloren como mujeres lo que no supieron defender como hombres"
  • "No es que voy hacer, sino que seguiré haciendo"
También hizo suya una famosa frase bíblica que dice: "Por sus frutos los conoceréis".