miércoles, 17 de abril de 2013

BIOGRAFIA DE PEDRO ANTONIO PIMENTEL




Pedro Antonio Pimentel y Chamorro (1830-1874). Militar dominicano antianexionista y presidente del Gobierno Provisional Restaurador.
Hijo de Jacinto Pimentel y de Juana Chamorro, nació en el paraje de Lozano, Montecristi. Al anexar Pedro Santana la República a España en 1861, se unió a las filas de los revolucionarios, pasando por todos los grados de las jerarquías militares. Oficial a las órdenes de Lucas Evangelista de Peña en febrero de 1863, fue encarcelado al fracasar la primera insurrección en Guayubín, pero huyó, refugiándose en Haití. Pronunciado el famoso Grito de Capotillo el 16 de agosto, reunió armas y junto con Benito Monción atacó y desalojó la guarnición española de la Patilla. Cuando el brigadier Manuel Buceta salió de Dajabón para Guayubín y Santiago, le siguió los pasos por varios lugares, y ayudó a sus compatriotas en el asedio de la ciudad cibaeña, donde luchó hasta que los españoles la abandonaron. Después estuvo en los cantones de Puerto Plata y la Línea Noroeste actuando como jefe de operaciones. Cuando el general José de la Gándara, último gobernador español de Santo Domingo, desembarcó en Montecristi para atacar el Cibao, Pimentel fue de los que le presentaron la primera resistencia.
Contribuyó al derrocamiento del presidente restaurador Salcedo. El Gobierno Provisional recayó en Gaspar Polanco, cuyo mandato se caracterizó por ejercer una cruel tiranía, persiguiendo sañudamente a todos sus supuestos enemigos. En enero de 1865, los demás generales restauradores, entre ellos Pimentel, derrocaron a Polanco, al que acusaron de haber ordenado la muerte de Salcedo. La Junta Provisional que se formó convocó a una Convención Nacional para que redactara una nueva Constitución, la cual fue promulgada en febrero de 1865 y Pimentel resultó elegido presidente de la República en armas. De inmediato, acusó a Polanco del asesinato de Salcedo y nombró un consejo de guerra para juzgarlo, que lo condenó a ser fusilado. Más tarde se supo su inocencia y se castigó a los verdaderos autores del crimen.
Tras el abandono de España del territorio dominicano, Pimentel decidió trasladarse a Santo Domingo para continuar con el mando supremo del país, pero en Cotuí se enteró de que los generales José María Cabral y Eusebio Manzueta se habían levantado en su contra y proclamado el primero jefe del Gobierno con el titulo de Protector. Pimentel regresó entonces a Santiago, donde halló que muchos de los altos militares también lo adversaban y renunció. En la ciudad de Santo Domingo se le reclamó para ocupar una secretaría de Estado.
A las pocas semanas de la instalación de Cabral, estalló una revolución dirigida por el general Pedro Guillermo con el propósito de favorecer el regreso de Buenaventura Báez al país y entregarle las riendas del poder. Báez regresó y el 8 de diciembre de 1865 tomó posesión de la Presidencia, nombrando a Pimentel secretario de Interior y Policía. Cuando se inició en el Cibao una revuelta, Báez comisionó a Pimentel para que fuese a esa región con el encargo de ofrecer a los sublevados todos los medios posibles de conciliación, pero al llegar a la Cordillera Central se unió a los rebeldes. El general Juan de Jesús Salcedo lo apresó en Moca, comunicándole a Luperón que si no salía del país fusilaría a Pimentel. Luperón venció a Salcedo y junto con Federico de Jesús García y Pimentel constituyó un triunvirato para derrocar a Báez, quien renunció el 28 de mayo de 1866. De nuevo Cabral al frente del Poder Ejecutivo, Pimentel apoyó sus actuaciones. Al año siguiente pasó a residir a Puerto Plata, desde donde partió para Saint Thomas. Organizó una expedición contra Buenaventura Báez, que había vuelto a la Presidencia tras la renuncia de Cabral. Durante el régimen de los Seis Años de Báez, luchó para impedir sus planes anexionistas. Gravemente enfermo, murió en Quartier Morin, Haití.


Según el  capitán español Ramón Gonzalez Tablas, en su libro Ultima Guerra de España en Santo Domingo, dice:

Pedro Antonio Pimentel era criollo de cincuenta años de edad, proporcionada estatura, buenas facciones y color europeo; su cabellera y bigotes eran grises . En el campamento se mostró muy reservado. Algunos de sus compañeros indicaron que des confiaban de el y que seria el obstáculo para llevar a buen termino cualquier arreglo. La profesión de Pimentel en el país era la de ganadero. Sus paisanos no le concedían la reputación de hombre ilustrado, pero tanto en las conversaciones que le oímos como en sus actos posteriores, demostró ser hombre de ruda franqueza y de enérgica resolucion. Fue uno de los primeros cabecillas que acaudillaron algunos grupos de sublevados y de los que con  mas fe y encarnizamiento combatieron la dominación española. Se oponía a toda transición que no tuviese por base el abandono de la isla.